Un equipo de la UC y el CATA desarrollará un prototipo satelital capaz de calibrar, desde el espacio, los telescopios que estudian la luz más antigua del cosmos. La meta: que Chile no solo albergue observatorios, sino que también cree la tecnología que los hace más precisos.
El norte de Chile es famoso por concentrar algunos de los telescopios más poderosos del planeta. Pero un nuevo proyecto quiere dar un paso más allá: que la tecnología que permite a esos instrumentos medir con exactitud también sea hecha en Chile. Se llama HoverSat, y su objetivo es poner en órbita una fuente de calibración para los telescopios que observan el Fondo Cósmico de Microondas.
¿Qué problema resuelve?
El Fondo Cósmico de Microondas (CMB, por su sigla en inglés) es la radiación más antigua del Universo, y estudiarla permite conocer cómo era el cosmos en sus primeros instantes. El desafío es que se trata de señales extremadamente débiles, y para interpretarlas correctamente los científicos necesitan saber con mucha exactitud la orientación de su polarización. Según el investigador Rolando Dünner, un error de apenas 0,2 grados en el ángulo de polarización podría ocultar o falsear hallazgos fundamentales, como la huella de ondas gravitacionales primordiales. uc
En otras palabras: si el telescopio está “mal calibrado” por una fracción mínima de grado, un descubrimiento histórico podría pasar inadvertido, o peor, aparecer donde no existe.
De un dron al espacio
HoverSat no parte de cero. Es la continuación de HoverCal, un desarrollo previo financiado por el programa FONDEF que utiliza un dron para transportar una fuente de calibración y que hoy usan los telescopios del Observatorio Simons, en el desierto de Atacama.
El problema del dron es la distancia. En telescopios de seis metros de diámetro o más, la fuente debe ubicarse a más de 40 kilómetros, una altura imposible de alcanzar para un dron. La respuesta del equipo fue directa: llevar la fuente al espacio. Un pequeño satélite que pase sobre los observatorios podría iluminar cualquier telescopio desde la distancia adecuada, sin importar su tamaño ni su ubicación.
Eso sí, desde la órbita no es posible medir la orientación de la fuente desde tierra. Por eso, HoverSat incorporará una cámara estelar que calculará su posición absoluta a partir de las estrellas, con una precisión objetivo de 0,1 grados.
Qué se construirá
El proyecto, adjudicado por la ANID en el Concurso de Investigación Tecnológica 2026 con una de las calificaciones más altas de la convocatoria, tendrá una duración de 24 meses. En ese plazo, el equipo diseñará, construirá y validará un prototipo que integrará una fuente de radiofrecuencia, cámara estelar, GPS, computador de a bordo y sistema de energía. El dispositivo pasará por pruebas de vibración y de condiciones térmicas, además de campañas de validación en las instalaciones del Observatorio Simons.
Quiénes están detrás
La iniciativa es liderada por Rolando Dünner, académico del Instituto de Astrofísica UC, investigador asociado del CATA y director del Centro de Astro-Ingeniería UC (AIUC). La codirección está a cargo de Marilyn Cruces, astrónoma y académica del Departamento de Ingeniería Eléctrica UC, quien será directora alterna.
La Pontificia Universidad Católica es la beneficiaria principal del fondo y el CATA participa como beneficiaria secundaria, financiando a un ingeniero a cargo de electrónica y software que trabajará en el AIUC. El Observatorio Simons, representado en Chile por la Universidad de California, Berkeley, será la entidad asociada, aportando acceso a sus telescopios, apoyo logístico y análisis independiente de los datos. ucuc
Pensando en el programa satelital chileno
Para sus creadores, HoverSat es también una apuesta país. Dünner resume la idea como “pasar de ser un país que alberga telescopios a ser uno que desarrolla la tecnología que los hace más precisos”. Además, el proyecto formará capacidades locales en áreas como metrología de orientación, integración de cargas útiles y diseño de misiones.
El equipo buscará colaborar con el Centro Espacial Nacional (CEN) en la integración de la carga útil en plataformas satelitales, el uso de infraestructura de pruebas ambientales y el diseño de la futura misión, con la aspiración de que HoverSat sea candidato a volar en misiones de demostración del programa satelital chileno.
Un satélite responsable con la órbita
El proyecto también considera la creciente preocupación por la basura espacial. Su diseño seguirá las directrices internacionales IADC/UNOOSA y la norma ISO 24113, contemplando una vida orbital limitada y una estrategia de salida de órbita al terminar la misión. Las frecuencias de radio se elegirán respetando la normativa de la UIT y la SUBTEL, procurando no interferir con observaciones radioastronómicas ni servicios de observación de la Tierra.
Ciencia con enfoque de género
Las convocatorias para integrar el equipo promoverán explícitamente la postulación de mujeres y considerarán las interrupciones de carrera asociadas a labores de cuidado como criterio de selección ante méritos equivalentes. También habrá oportunidades de tesis de pregrado y postgrado, visitas a los laboratorios del AIUC y un seminario abierto sobre Mujeres en Astronomía y Física.
¿Quiénes podrían usarlo?
Entre los potenciales beneficiarios figuran el Simons Observatory, CLASS, CCAT, ALMA, el South Pole Telescope, BICEP/Keck y el futuro CMB-S4. Y más allá de la astronomía, sus aplicaciones podrían extenderse a la industria aeroespacial y las telecomunicaciones.
Si todo sale según lo planeado, en un par de años Chile podría contar con un prototipo listo para dar el salto a la órbita y ayudar a que los telescopios del mundo miren el pasado del Universo con más nitidez que nunca.







Deja una respuesta