Hace exactamente diez años, si alguien te decía que mediría la calidad de su sueño con un anillo, probablemente habrías pensado que era ciencia ficción. Hoy, en 2026, los Smart Rings (anillos inteligentes) han dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una categoría de producto madura, desafiando el reinado absoluto que los smartwatches han mantenido en nuestras muñecas.
Con la llegada de terceras generaciones de pioneros como Oura y la entrada consolidada de gigantes como Samsung y Apple en el sector, la pregunta para el consumidor chileno es inevitable: ¿es hora de dejar el reloj en el velador y pasarse al anillo?
La ventaja de la invisibilidad
El principal argumento del anillo inteligente es la comodidad extrema. Muchos usuarios encuentran molesto dormir con un reloj voluminoso, lo que a menudo resulta en datos de sueño incompletos porque se lo quitan a mitad de la noche. El anillo, por su diseño, se vuelve prácticamente imperceptible tras unos minutos de uso.
Pero no es solo comodidad, es precisión. Al ubicarse en el dedo, donde la piel es más delgada y las arterias están más expuestas que en la muñeca, los sensores ópticos de los anillos actuales ofrecen una medición “pasiva” increíblemente precisa de la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno en sangre (SpO2) y, crucialmente, la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC) y la temperatura corporal basal, dos indicadores clave para predecir enfermedades o niveles de estrés.
El Smartwatch sigue siendo el rey de la acción
Sin embargo, el anillo tiene una limitación física obvia: no tiene pantalla. Si eres de los que necesita revisar notificaciones, responder un WhatsApp rápido con dictado por voz, controlar la música o seguir una ruta de GPS sin sacar el smartphone del bolsillo, el smartwatch sigue siendo irreemplazable. El reloj es una herramienta activa de comunicación; el anillo es una herramienta pasiva de recolección de datos.
La tendencia de 2026: La convivencia
La realidad del mercado actual no es una guerra, sino una alianza. La tendencia creciente entre los entusiastas de la tecnología es la convivencia:
- Usan el Smart Ring 24/7: Para obtener la línea base de salud más consistente, especialmente durante el sueño y el descanso.
- Usan el Smartwatch durante el día o el deporte: Para la interacción, las notificaciones y el seguimiento GPS en tiempo real durante una corrida.
Los ecosistemas de salud (como Google Fit o Apple Health) ya integran perfectamente los datos de ambos dispositivos, sabiendo cuándo priorizar la lectura de uno sobre el otro. Si buscas discreción y precisión en salud, el anillo es tu opción este año. Si necesitas una extensión de tu teléfono, el reloj sigue firme.






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