Mientras gran parte de los usuarios apenas se ha acostumbrado a ver el ícono “5G” en la barra de señal de sus teléfonos móviles, la infraestructura de telecomunicaciones ya ha dado el siguiente salto. El despliegue del 5.5G (conocido técnicamente como 5G Advanced) ya está operativo en los principales nodos urbanos y zonas industriales de Chile en este 2026.
No es solo velocidad, es capacidad Es fácil confundir esta evolución tecnológica con simplemente “descargar películas más rápido”. Sin embargo, el 5.5G no está pensado exclusivamente para el celular en tu bolsillo, sino para conectar el mundo físico que te rodea. Su superpoder radica en manejar millones de conexiones simultáneas por kilómetro cuadrado sin saturarse.
Esta es la red que finalmente permite la explosión del Internet de las Cosas (IoT) pasivo. Desde sensores agrícolas en zonas rurales que transmiten datos de humedad del suelo sin necesidad de baterías internas (usando la energía de las propias ondas de radio), hasta la comunicación instantánea y sin retardo (latencia ultra baja) entre vehículos autónomos en una carretera o maquinaria pesada automatizada en las mineras.
Para el usuario cotidiano en la ciudad, el 5.5G significa el fin absoluto de la congestión de red en estadios o conciertos masivos, y un nivel de precisión de ubicación en interiores (como centros comerciales o subterráneos) que rivaliza con el GPS tradicional. Es, en esencia, la verdadera carretera digital que las “Smart Cities” necesitaban para funcionar.






Deja una respuesta